DESPLIEGUES

2017 - 2018

Despliegues (2017 - 2018)

 

Cuando miramos al otro lado de la cortina, a veces nos decepcionamos al encontrar que el público no está atento. Tuvimos la sensación de una presencia, pero una vez que nuestra mirada alcanza el otro lado, nada hay. Sin embargo, el vacío total en este caso no existe, es más bien una percepción que va junto con la materialidad, co-existiendo en la misma realidad de forma continua.

 

Por tanto, ¿qué sería este presunto “vacío” que permanece detrás de los elementos que nos circundan? ¿Sería una imagen que ha ganado en velocidad para comprimirse y perder su apariencia, volviéndose fantasma?

 

En Despliegues la presencia de la materia se refiere, entre otros, al paisaje usado del espacio callejero, a sus residuos, a lo sucio, a lo desgastado. La ciudad se revela en crisis, en un flujo sensible de signos, materiales y velocidades. La separación de una obra en dos consolida un díptico en el cual resuena una cápsula de tiempo. Las tensiones entre lo que desaparece y lo que sobra, al hallazgo de la información, consolidan en las piezas la aparición de una mugre simbólica.

 

Allan Villavicencio abre los cánones de belleza y logra traducir un orden pictórico diferente, confirmando que la neutralidad del espacio blanco va a la par con sus antagónicos para revelarse. La pintura se refiere a sus propias condiciones de existencia: la dispersión, así como las temporalidades fracturadas y flexibles.

 

 

Aurélie Vandewynckele

enero 2018